Desde hipódromos vibrantes hasta estadios rugientes, sé testigo de la pasión de Estados Unidos por el deporte en todo el país.
En los Estados Unidos, los deportes van desde pasatiempos amistosos hasta eventos nacionales espectaculares. Ya sea el silencio antes de un saque final o el coro de voces en un estadio, estos momentos únicos hablan de algo más profundo: trabajo en equipo, orgullo y sentido de pertenencia. ¿Esperas ver un evento deportivo en persona o al menos unirte a los locales para celebraciones cercanas? Aquí tienes solo una muestra de eventos que te harán sentir esa emoción, desde grandes torneos en Nueva York hasta cascos galopando en Kentucky.
Más que un partido de fútbol americano, el Super Bowl (el campeonato anual de la National Football League [NFL], que suele celebrarse a principios de febrero) es un acontecimiento cultural que reúne a aficionados y familias de todo el país. Si tienes la suerte de conseguir una entrada para el partido, podrás vivir en persona las jugadas de infarto y el espectáculo del medio tiempo. Pero no hace falta volverse loco para disfrutar de esta tradición estadounidense. Ya sea el gran partido o un encuentro de la temporada regular, anímate a hacer el típico «tailgating» (la fiesta previa en el estacionamiento del estadio), a verlo en un animado bar deportivo o a relajarte con la gente local en una fiesta de vecindario.

Cada otoño, los playoffs del campeonato de la liga y la Serie Mundial marcan el capítulo final de la temporada de las Grandes Ligas de Béisbol. Disfruta de una emocionante serie de partidos ambientados con los cánticos de la multitud y el sonido reconfortante del bate al golpear la pelota. Ya sea que estés animando en un estadio clásico o viéndolo desde un bar de barrio, serás testigo del amor intergeneracional por este deporte en tiempo real. No es casualidad que al béisbol se le conozca como el pasatiempo nacional de Estados Unidos, y esta es la época del año en la que más se siente.

Es ruidosa, veloz e inolvidable. Las 500 Millas de Indianápolis (o Indy 500, como se le conoce más comúnmente) son una tradición centenaria —y el evento deportivo de un solo día más grande del mundo— que se celebra cada mes de mayo en Indianápolis, Indiana. Vive de cerca este espectáculo de velocidad en el Indianapolis Motor Speedway, donde más de 300 000 aficionados se reúnen para ver a los pilotos alcanzar velocidades alucinantes. En medio de la emoción, se respira un profundo respeto por la historia, el legado y esos momentos que te pondrán de pie.

El tenis toma el escenario a finales de verano en el US Open en Flushing, Queens, Nueva York. Aquí, nuevas estrellas e iconos se encuentran en las canchas duras en el único torneo de Grand Slam de América del Norte. Entre golpes cortados y saques, los aficionados beben Honey Deuces, el cóctel oficial del torneo que lleva vodka, limonada y licor de frambuesa, a menudo adornado con esferas de melón (¡que parecen pelotas de tenis!). Combínalo todo con una vista del impresionante horizonte y la actitud característica de Nueva York. Hay una energía especial en un partido nocturno a cinco sets bajo las luces.

Una vez al año, el mundo mira hacia Churchill Downs en Louisville, Kentucky. Si bien los cascos atronadores y los sombreros revoloteando son parte de la emoción, es la opulencia duradera del Kentucky Derby lo que deja huella. Sé testigo de cómo los caballos pura sangre galopan por la pista, saborea los famosos mint juleps y disfruta de tradiciones únicas desde el paddock hasta la meta. Si no puedes asistir a la carrera, relájate con otros aficionados en los bares de bourbon del centro de Louisville. Visita el Museo del Kentucky Derby en Churchill Downs en cualquier época del año.

El golf se pone emocionante en el WM Phoenix Open, y ese es parte de su gran atractivo. En el TPC Scottsdale, cerca de Phoenix, Arizona, disfruta del sol del desierto y de golpes magistrales en el green. Los gritos estallan en el icónico Coliseo del Hoyo 16, el único hoyo completamente cerrado del PGA Tour. Es golf, sí, pero también es alegría contagiosa y mucha camaradería. Ya seas un fan de hueso duro de roser o vengas por primera vez, te irás con historias increíbles que contar.
